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    September 16

    TRANSGENICOS

    TRANGENICOS

    ¿Usted ha comido transgénicos?

    ¿Sabe en qué alimentos se pueden encontrar?

    ¿Sabe qué hacer para evitar consumirlos?

    ¿Conoce sus posibles efectos en la salud?

    Estas son las preguntas que esta Guía busca responder para un
    público consumidor que demanda esta información y que está
    cada vez más interesado en comer saludablemente.

    Los transgénicos en México

    Un 96.5% de los consumidores mexicanos ignora qué son
    los transgénicos o no sabe si los está comiendo y en qué
    alimentos, en tanto que un 98 % de los mexicanos opina que
    las empresas deben informar en sus etiquetas si sus productos
    contienen transgénicos.

    México importa de Estados Unidos más de 6 millones de
    toneladas de maíz cada año, de las que 45 por ciento son de
    maíz transgénico.
    Guía roja y verde de alimentos transgénicos
    En nuestro país está prohibido sembrar maíz transgénico
    porque somos el centro de origen del maíz y es necesario
    proteger nuestras variedades de maíces mexicanos de la
    contaminación transgénica que puede producirse si el polen
    del maíz transgénico se cruza con el de nuestras variedades
    nativas e híbridas.

    Sin embargo, se han otorgado permisos para siembra "no
    comercial" de soya y algodón transgénicos.

    La autoridad sanitaria permite la comercialización para
    consumo humano de 31 transgénicos de soya, canola, maíz,
    algodón, papa, jitomate y alfalfa. Estos ingredientes entran en
    nuestras dietas sin control alguno y sin nuestro consentimiento
    expreso.

    Los consumidores tenemos derecho

    a saber y a decidir

    De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, el
    derecho a la información es el primer derecho básico de
    los consumidores. Contar con información de los bienes y
    servicios que las compañías
    ofrecen de manera oportuna,
    completa, clara y veraz per-

    mite a los consumidores
    elegir qué es lo que quieren
    comprar. Por ello los mexi-

    canos tenemos derecho a
    saber si los alimentos que

    adquirimos para nuestras familias contienen ingredientes o
    derivados de transgénicos, para que así cada uno decidamos si
    los comemos o no.

    Este derecho no está garantizado por la Ley de Bioseguridad
    de Organismos Genéticamente Modificados vigente en México
    (mejor conocida como Ley Monsanto), que sólo obliga a
    informar sobre los transgénicos que sean "nutrimentalmente
    distintos de forma significativa". Esta característica es vaga y
    discutible por lo que la industria puede usar esta imprecisión
    para evadir su obligación de informar al consumidor. A prin-

    cipios de 2006 se presentaron
    dos iniciativas en el Senado
    para que dicha ley establezca
    que el etiquetado de trans-

    génicos sea obligatorio y así se
    respete a cabalidad el derecho
    legítimo e incuestionable de
    las personas a saber y decidir
    qué es lo que se comen.

    ¿Qué es un transgénico?

    Los cultivos transgénicos son organismos creados en el
    laboratorio con una técnica que permite insertar genes de
    bacterias, plantas o animales a cultivos como el maíz y la
    soya. A los transgénicos también se les dice Organismos
    Genéticamente Modificados (OGM). Estas técnicas permiten
    a los científicos saltarse la selección natural y la evolución,

    Guía roja y verde de alimentos transgénicos
    al intercambiar genes entre
    especies que naturalmente no
    podrían cruzarse. La ingeniería

    genética aplicada para la crea-

    ción de transgénicos, "corta
    y pega" genes sin controlar
    dónde y cuántos se pegan
    en el organismo receptor y
    sin que se sepa qué efectos
    inesperados pueden provocar. Tampoco se sabe si estas
    construcciones transgénicas son estables o no.

    Una vez que estas nuevas especies son liberadas al ambiente
    o a la cadena alimenticia, no hay manera de retirarlas. Dado
    que se desconocen los efectos a largo plazo que estos cultivos
    producirán sobre los ecosistemas y la salud humana, no deben
    sembrarse transgénicos ni usarse para la alimentación.

    ¿Por qué es mejor no comer transgénicos?

    Además de los grandes riesgos para el medio ambiente, la
    principal razón para evitar los transgénicos en los alimentos
    es la gran incertidumbre científica que existe en torno a
    estos productos. Hasta la fecha, no se han hecho las pruebas
    y estudios necesarios para garantizar científicamente que su
    consumo no tendrá efectos nocivos a mediano y largo plazo.

    La industria biotecnológica, interesada en vender trans-

    génicos, ha señalado que no hay datos para confirmar daños en
    la salud, pero tampoco existen datos científicos publicados que
    garanticen que no los habrá. La ausencia de datos no significa
    ausencia de riesgos.

    La experiencia con otras tecnologías nos obliga a tener
    precaución. Un ejemplo claro es el de los plaguicidas y agro-

    tóxicos que hace 40 años se vendían como solución a diversos
    problemas rurales y se afirmaba que no entrañaban riesgos ni
    causaban daños a la salud. Tras décadas de aplicarlos sin control
    se confirmaron múltiples daños al medio ambiente y a la salud,
    por lo que ahora muchas de estas sustancias están prohibidas,
    reguladas o en proceso de ser retiradas del mercado.

    En nuestro país la autoridad sanitaria encargada de
    protegernos contra riesgos sanitarios NO realiza ninguna
    investigación propia sobre los transgénicos: para autorizar
    el consumo de estos organismos, se basa en la información
    presentada por las compañías creadoras de los transgénicos
    interesadas en comercializarlos.

    Por esta irresponsabilidad, en México nadie sabe quiénes
    están comiendo transgénicos, cómo y en qué cantidades. Los
    propios consumidores ignoramos si los hemos comido y en
    qué cantidades. Sin este monitoreo básico será muy difícil
    o imposible documentar qué ocurre con quienes comen
    transgénicos y actuar en caso de que éstos provoquen daños
    a la salud.

    La investigación científica sobre la seguridad de los
    transgénicos y sus impactos en los mexicanos debe realizarse
    en nuestro país de manera imparcial, independiente y con
    un sentido de interés público. En tanto dicha investigación
    científica no se lleve a cabo, los consumidores preocupados
    por su salud y la de su familia rechazan consumir transgénicos.

    Riesgos a la salud y al medio ambiente

    Nadie garantiza que el consumo de transgénicos sea seguro en
    el mediano y largo plazo para la salud de los consumidores.

    La alteración o inestabilidad de los genes puede llevar
    a la producción de nuevas toxinas.

    La nueva proteína producida por el gen externo puede
    provocar alergias.

    El consumo constante de los marcadores antibióticos
    contenidos en los transgénicos puede producir
    resistencia a estos medicamentos.

    Los transgénicos pueden provocar efectos inesperados
    no deseados. Recientes estudios
    han demostrado daños en ratas y
    ratones que consumieron maíz y
    chícharos transgénicos.

    Consumidores en todo el
    mundo están rechazando comer
    transgénicos. Los mexicanos
    NO tienen por qué consumir
    a ciegas transgénicos riesgosos
    que son rechazados como ali-

    mento en toda Europa y China
    (entre muchos otros países).

    Los riesgos para el medio ambiente son también muy graves:
    los transgénicos pueden producir impactos inesperados,
    no deseados e irreversibles en el medio ambiente como la
    contaminación transgénica de especies nativas o silvestres, o
    la transferencia de genes entre una gran variedad de especies,
    afectando así a muchos otros organismos en el ecosistema.

    Además se corre el riesgo de que los alimentos y
    medio ambiente puedan contaminarse con transgénicos no
    comestibles, como los farmacéuticos o para usos industriales.

    Los transgénicos crean problemas, no los
    resuelven

    Los transgénicos no son más que una forma nueva de
    concentrar la riqueza en manos de muy pocas transnacionales
    biotecnológicas y agroalimentarias como Monsanto, Syngenta
    (antes Novartis), Dupont
    (al que pertenece Híbridos
    Pioneer), Bayer Crop Science
    y Dow. No se ha constatado
    que los rendimientos de las
    cosechas aumenten con las
    plantas transgénicas, pero sí
    que disminuyen en muchos
    casos. En Estados Unidos se
    dan pérdidas de producción
    en soya transgénica de hasta 7% con respecto a la soya
    convencional. En México los transgénicos no le sirven a la
    mayoría de los agricultores mexicanos que tienen pequeñas
    parcelas de tierra sembradas con cultivos diversos (frijol,
    haba, calabaza, quelites, además de maíz), bajo condiciones
    ambientales variables, inadecuadas para los transgénicos
    existentes.

    Además, la mayoría de los campesinos mexicanos no
    pueden financiar el paquete tecnológico (diseñado para
    grandes superficies de monocultivo que cuentan con riego,
    maquinaria, fertilizantes y herbicidas) indispensable para que
    los transgénicos "sean altamente productivos". De ahí que esa
    propuesta tecnológica resulte excluyente para los campesinos
    de autoconsumo, que son la mayoría.

    Según el agroecólogo Víctor M. Toledo, los transgénicos
    sólo podrían beneficiar a unos cuantos agroindustriales mexi-

    canos, poniendo en riesgo a más del 80 por ciento de los
    campesinos, a todos los consumidores y al ambiente.


    Los transgénicos no solucionan el hambre. Los
    transgénicos no producen más ni ayudan a la soberanía
    alimentaria de los pueblos; por el contrario, ponen la
    producción de alimentos bajo el control de unas cuantas
    transnacionales. Para realmente acabar con el hambre en el
    mundo es necesario un sistema de comercio justo, equitativo
    y sustentable, así como políticas públicas que promuevan la
    capacidad de cada país de producir sus propios alimentos
    sanos y de distribuirlos con justicia.

    ¿Cómo puedo evitar comer transgénicos?

    La primera sugerencia para NO comer transgénicos es
    preferir los alimentos frescos preparados en casa y evitar los
    alimentos industrializados, que pueden contener ingredientes
    transgénicos. Esta sencilla acción puede garantizar una
    alimentación sana al evitar también el exceso de azúcares,
    grasas parcialmente hidrogenadas (trans), aditivos, colorantes
    y conservadores que contienen los alimentos industrializados.

    En nuestros mercados y tianguis tradicionales podemos
    comprar alimentos naturales frescos, productos elaborados a
    mano y alimentos preparados sin transgénicos.

    La segunda sugerencia es buscar y preferir los alimentos
    orgánicos. La certificación y denominación de orgánicos
    reconocida internacionalmente prohíbe la utilización de
    transgénicos -o derivados de éstos- en los productos de la
    agricultura y la ganadería. La agricultura orgánica tampoco
    permite el uso de hormonas, plaguicidas y agroquímicos que
    dejan residuos tóxicos en los alimentos.

    Cada vez más alimentos orgánicos están a la venta en los
    grandes supermercados. Busca y prefiere las marcas orgánicas
    nacionales como Aires de Campo, Vía Verde, Members Mark
    Organic. También pueden conseguirse en diversos tianguis
    orgánicos y tiendas ecológicas especializadas de todo el país.

    La producción de autoconsumo de pequeñas huertas,
    ejidos y tierras comunales indígenas y campesinas puede ser
    orgánica, sin que su productor conozca la palabra o haya
    certificado su producción.
    Organizaciones ambientales,
    sociales, redes de productores
    y empresarios responsables
    crearon el sello "Sin
    OGMs libre de transgénicos"
    para identificar en el
    mercado a productos de agricultura
    no orgánica que sí garantizan ser libres de transgénicos.
    ¡Busca y prefiere a los productos con este sello!

    Para el medio ambiente, la economía y la salud de todos no
    hay nada mejor que comer lo que el propio país produce. Pero
    para ampliar las opciones de alimentos sin transgénicos, hemos
    agregado varias marcas de alimentos importados de Europa,
    Canadá y Asia que han sido clasificados como rojos o verdes
    de acuerdo a los compromisos públicos y garantías que esas
    compañías le han dado a Greenpeace en sus países de origen.

    En el mercado mexicano es posible adquirir alimentos
    importados de los 25 países miembros de la Unión Europea,
    en donde (salvo los quesos y los cárnicos) es obligatorio
    informarle al consumidor si los productos contienen
    transgénicos, por lo que para saber si un producto contiene
    estos ingredientes basta leer la etiqueta.


    Mientras los diputados y
    senadores mexicanos esta-
    blecen como obligatorio el
    etiquetado de transgénicos
    al que tenemos derecho,
    los consumidores podemos
    protegernos de los transgé-
    nicos eligiendo a las compañías
    que sí nos informan y que se
    comprometen a no usar este
    tipo de ingredientes riesgosos.

     

    ¿Qué alimentos pueden contener
    transgénicos?

    En México hasta el 2006 se han emitido autorizaciones a 31
    transgénicos de maíz, soya, papa, canola, jitomate, algodón y
    alfalfa. En teoría, ningún transgénico distinto a éstos puede ser
    vendido o usado legalmente para consumo humano en nuestro
    país, si bien la realidad es que ninguna autoridad mexicana se
    ocupa de verificar qué tipo de transgénicos importados están
    entrando a nuestro país. Ante esta falta de supervisión y
    control gubernamental es urgente que las empresas certifiquen
    que NO usan transgénicos.

    Los alimentos que no contengan ingredientes derivados de
    maíz, soya, canola, algodón, papa, jitomate o alfalfa, pueden
    considerarse libres de transgénicos.

    Es preciso leer las etiquetas para verificar si nuestros


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    alimentos contienen alguno de los siguientes ingredientes que
    podrían ser de origen transgénico:

    1. Soya en forma de harina, proteína, aceites y grasas
    ("grasas vegetales"), emulgentes (lecitina), mono y digli-

    céridos de ácidos grasos, ácidos grasos.

    2. Maíz en forma de harina, aceite, almidón*, jarabe de maíz,
    alta fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol,
    color caramelo.

    3. Algodón, como aceite proveniente de semillas.

    4. Canola, como aceite.

    * Algunos productos listan como ingrediente el almidón modificado que es una transformación
    fisicoquímica sin relación con los transgénicos.

    Estos ingredientes o sus derivados son usados en 2 de
    cada 3 productos a la venta en los supermercados, tales
    como panes, alimentos infantiles, cervezas, dulces, caramelos,
    chicles, refrescos, embutidos, botanas, bebidas, leche en


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    polvo, chocolate en polvo, confitería, margarinas, alimentos
    preparados, jugos, mermeladas, alimentos para animales.

    No todos los productos que usan estos ingredientes
    son transgénicos, por lo que es importante distinguir entre
    las compañías que tienen una política clara para NO usar
    estos ingredientes transgénicos y las compañías que no
    están dispuestas a brindar información sobre su uso o
    comprometerse a NO usarlos.

     

    ¿Arroz transgénico en México?

    En agosto del 2006 el gobierno
    norteamericano reconoció la
    contaminación del arroz de
    grano largo de ese país con
    el transgénico experimental
    LL601, no aprobado para
    consumo humano que se "fugó"
    inexplicablemente de los campos
    de experimentación para
    llegar sin autorización hasta
    el grano destinado a venta,
    tanto dentro como fuera de
    los Estados Unidos. México
    es el principal importador
    de arroz de los Estados
    Unidos, por lo que estamos
    en grave riesgo de estar
    comiendo este arroz ilegal,
    no estudiado ni aprobado
    para consumo humano en
    ningún país del mundo. Hasta
    noviembre del 2006 NO se
    habían tomado precauciones
    ni medidas gubernamentales o
    empresariales para evitar que
    ese arroz contaminado NO
    sea comprado y vendido en
    México. La única manera de
    evitar el riesgo de consumir
    arroz contaminado con trans-

    génico es preferir el arroz
    producido en México que
    ostenta el sello del Consejo
    Mexicano del Arroz.

      

    Comments (1)

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    andrea lazowrote:
    ME PARECE DE GRANUTILIDAD LA INFORMACION QUE SE BRINDA PERO CREO QUE DEBERIA DE PARTIR DE NOSOSTROS Y LAS PERSONAS QUE CREAN ESTE TIPO DE PAGINAS EL HACERLAS MAS CONOCIDAS , PARA QUE LA GENTE TENGA MAS ACCESO , Y SEPA LO K ESTA INGIRIENDO , Y ELLOS DECIDAN SI LO CONSUMEN O NO
    Oct. 28

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